Preguntas frecuentes
Mi manera de trabajar
Trabajo desde un enfoque contextual, una manera de entender la psicología que no se centra solo en lo que piensas, sientes o haces, sino también en las experiencias que has vivido y el entorno en el que te encuentras. No veo los problemas psicológicos como algo estropeado o roto dentro de ti, sino como formas de adaptarte a lo que te ha tocado vivir y que ahora te generan un sufrimiento importante.
En sesión vemos juntos qué está manteniendo esas dificultades y buscamos herramientas claras y prácticas para solucionarlo, siempre desde una base científica y adaptada a tu situación.
La frecuencia puede variar según lo que necesites y lo que sea viable para ti (ya sea por tiempo, dinero u otras circunstancias). Lo ideal será hablarlo en la primera sesión para adaptarnos a tu situación.
Además, a medida que vayas avanzando en el proceso y te vayas sintiendo mejor se irán espaciando las sesiones poco a poco.
Es algo que depende de muchos factores: del tipo de problema, de la frecuencia de las sesiones, de la implicación personal, del seguimiento de pautas, etc.
Eso sí, siempre trabajo con el menor número de sesiones posibles.
La terapia acaba en el momento en el que se cumplen con los objetivos terapéuticos. Llegados a ese punto, estarás preparado/a para afrontar las futuras dificultades por ti mismo/a, sin necesidad de depender de otras personas o de un psicólogo.
Hablar es importante pero no nos quedamos solo en eso. El objetivo de la terapia es que aprendas a afrontar tu problema de una manera diferente a como lo has estado haciendo hasta ahora. Para ello trabajamos con estrategias concretas que iremos poniendo en práctica tanto dentro como fuera de sesión.
Es decir, en sesión hablaremos y será algo esencial. Pero también será esencial poner en práctica lo que vemos dentro de sesión.
Sobre tu problema
No hace falta que tu problema sea muy grave para buscar ayuda. Si algo te genera malestar o no te deja vivir con normalidad el día a día merece ser atendido. No se trata solo de buscar ayuda en momentos críticos, sino también de contar con un espacio para conocerte, entender tus dificultades, desarrollar herramientas y vivir con tranquilidad.
No te voy a presionar para hablar de nada en particular ya que voy a adaptarme a tu ritmo y a lo que quieras compartir. Te voy a acompañar en cada paso y respetando tus tiempos, permitiendo que seas tú quien decida cuándo abordar lo que quieras contar.
En las sesiones estarás en un espacio seguro y libre de juicios. No voy a valorar si lo que haces, piensas o sientes está “bien” o “mal”, sino que voy a ayudarte a entenderlo y gestionarlo de la mejor manera posible. Todo lo que te pasa tiene un significado y juntos buscaremos la solución, sin prejuicios de por medio.
Si has ido a terapia antes y sientes que no te sirvió es posible que en las sesiones no se concretaran objetivos claros ni se trabajase en cómo llevar los cambios a la práctica en tu día a día.
También puede pasar que no te hayas sentido del todo cómodo/a con tu terapeuta. Si no hay confianza y cercanía es difícil hablar de lo que realmente importa, y eso hace que la terapia no avance como debería.
En mi consulta, además de entender qué te ocurre, ponemos el foco en cómo trasladar lo que vemos en sesión a tu vida cotidiana. Definimos objetivos claros y buscamos formas de actuar diferente fuera de la consulta, porque es en tu día a día donde empiezan a cambiar las cosas que hoy te hacen sufrir.